
Nadie debería trabajar sin red de seguridad
Existe una cuestión que rara vez aparece en los manuales de incorporación de personal: ¿qué sucedería si este trabajador sufre un accidente esta tarde, cuando todavía no hemos terminado los papeles?
La respuesta, aunque nadie quiera pensarla, es clara y grave: la persona quedaría a la intemperie, y el negocio, expuesto a un problema legal y económico de proporciones imprevisibles.
Este no es un ejercicio teórico diseñado para asustar a los empresarios. Es algo que sucede cada día en negocios grandes y pequeños, formales e informales, antiguos y recientes.
El tiempo que transcurre entre el primer día y la afiliación: un vacío peligroso
En gran parte de las empresas hay un período que se da por sentado como parte del proceso. Ese período no es inofensivo. Es un lapso de vulnerabilidad absoluta para quien depende de su trabajo para vivir.
Piénsese por un momento desde la perspectiva del empleado. Ese empleado asume, de buena fe, que la empresa ha hecho lo que la ley ordena. Y esa suposición, cuando resulta falsa, revela una irresponsabilidad que el trabajador no merece.
La seguridad social no es un premio al desempeño
Este es probablemente el error conceptual más extendido entre los empleadores que postergan los trámites de inscripción. Existe la creencia, equivocada y peligrosa, de que la afiliación puede condicionarse a la superación de una etapa inicial de evaluación.
La ley no contempla esa lógica. En el momento exacto en que se inicia cuanto cuesta afiliar un empleado a eps la relación laboral, el empleador adquiere el deber de inscribir al trabajador en el sistema.
No existe en la legislación de ningún país democrático una figura que permita al empleador decidir si afilia o no a un trabajador según su conveniencia. Y aun así, esta conducta se repite. Y ese hecho revela una brecha entre lo que la ley ordena y lo que muchos empleadores hacen.
El costo humano real de cada día que pasa sin que el empleado esté registrado en el sistema
La seguridad social, en su concepción más completa, es un sistema diseñado para acompañar al trabajador en los momentos más vulnerables de su vida laboral.
Esa protección alcanza al accidente que nadie planificó. Pero ese sistema solo puede responder si el empleado ya forma parte de él cuando surge la necesidad.
Cada jornada laboral sin registro en el sistema es un día en que la familia del empleado vive expuesta sin saberlo.
Proteger al equipo desde el primer día es también proteger el futuro del negocio
Independientemente de la dimensión moral y del marco normativo, existe una razón de conveniencia empresarial que no puede ignorarse: las organizaciones que tratan bien a su personal desde el inicio crean una cultura de confianza que se traduce en resultados tangibles.
Un empleado que percibe que la empresa cumple sus compromisos desde el principio desarrolla un nivel de compromiso que no se obtiene con ningún incentivo económico.
Y cuando alguien toma conciencia de que su empleador no cumplió con un deber tan básico como inscribirlo en el sistema de seguridad social, el daño en la relación laboral es casi siempre irreparable.
Afiliar desde el primer día no requiere grandes recursos ni procesos complicados
El principal obstáculo para la afiliación oportuna no es técnico ni económico.
Cuando una Haz clic aquí organización integra la afiliación a la seguridad social como parte esencial de su protocolo de bienvenida, el trámite fluye sin dificultades y se convierte en un hábito institucional que protege a todos.
Registrar al empleado en el sistema de protección social desde el momento en que inicia sus funciones es, más que cualquier otra cosa, un acto de integridad.